Inicio Columnistas PANISMO VS. YUNISTAS

PANISMO VS. YUNISTAS

72
0
Compartir

ColumnaSinNombre
Por Pablo Jair Ortega

  • Ni Kuitlawa ni Gilipólito despidieron al Cardenal.
  • Hija de Uriel Flores, en plaza irregular.
  • Parados trámites de la Riviera Veracruzana.

Al panista distinguido Danini no le prestaron cámara.
–Chopenjawer.

Dos pilares del panismo han existido en Veracruz: Augusto César Leal Angulo y Alfonso Gutiérrez de Velasco, quienes son los que impulsaron a Acción Nacional en las décadas de los 90 y 2000 en la entidad, convirtiéndolo en una de oposición de mucho respeto, con grupos muy bien definidos en Córdoba-Orizaba, Veracruz-Boca del Río y Xalapa.

De esos monstruos de la política veracruzana (aunque Leal Angulo era sinaloense) surgieron actores políticos panistas de renombre como Juan Bueno Torio, Julen Rementería, Francisco Ávila Camberos, Gerardo Buganza, Alejandro y Alfonso Vázquez Cuevas, Alejandro Salas, entre otros que escapan a la memoria, pero no dejan de ser personajes importantes en la vida política de Veracruz.

Estamos hablando de tiempos mucho antes de los Yunes (nunca necesitaron de ellos) y estuvieron a nada de ganar la gubernatura de Veracruz con Gerardo Buganza en la elección de 2004 cuando perdieron por un pelito ante el priista Fidel Herrera Beltrán. El PAN, en ese entonces, estaba fuerte y los Yunes ni siquiera se escuchaban.

Otro personaje que fue priista y posteriormente se pasó al PAN fue Joaquín Guzmán Rosendo Avilés, el llamado cacique de Tantoyuca, quien a lo largo de décadas ha tenido cargos públicos y a veces sólo cambia de silla dejando alcaldía, diputación, etc., y así manteniéndose vigente como el líder que controla el mayor padrón municipal de panistas en todo el país.

Parece casualidad, pero no lo es: quien vino a romper con esos buenos tiempos de armonía panista fue Miguel Ángel Yunes Linares, quien luego de conseguir una diputación plurinominal del PRI en 2003, quiso ser gobernador relevando a Miguel Alemán Velasco, pero éste lo bateó hasta de la lista de aspirantes del PRI. En un desenfadado berrinche, Yunes Linares renunció al tricolor e hizo su rabieta apoyando con todo al PAN, que lo mantuvo a raya, pues no se fiaban totalmente de él.

Fue Alejandro Vázquez Cuevas quien lo llevó de lleno a ser un panista más en Veracruz, aparte de que Yunes tenía el respaldo de su madrina Elba Esther Gordillo Morales, la lideresa magisterial que comenzó a operar en contra del partido que la hizo crecer políticamente. Con el respaldo de Elba y la ingenuidad de «Pipo» Vázquez, el originario de Soledad de doblado pronto tuvo toda la cancha para sí mismo.

A Alejandro Vázquez Cuevas varias veces le decían que no dejara entrar a Yunes al PAN, porque le iba a ocasionar conflictos y división, a sabiendas de las intrigas por las que Yunes fue literalmente desplazado del PRI. El famoso «Pipo» sólo respondía que lo tendría controlado, que no habría problema. Cuando le volvían a preguntar «¿Por qué Yunes?, él contestaba: «es el antídoto para el veneno de la nauyaca. Veneno mata veneno».

Pues ya empoderado Yunes, colocado en cargos federales de seguridad primero con Vicente Fox Quesada y luego como director del ISSSTE en el Calderonismo, lo siguiente fue PAN comido: un político con toda la experiencia y mañas del priato, toda la tenebra que no duda en usar para apantallar, espantar, intimidar (así le den tantito poder y policías), era obvio que se comería a los panistas de esa generación que tenían sus propia manera de hacer política o negocios, pero no tenían la malicia de un ente como Yunes Linares… y se los devoró.

Por ejemplo, a Gerardo Buganza le hizo creer que era un aliado y que tenía todo su apoyo para ser de nuevo el candidato a la gubernatura en 2010; en ese entonces hasta le recomendó al desaparecido comandante policiaco Jorge Iván Castillo Hernández, «Tiburón», para que fuese su guardaespaldas, pero Buganza no se daba cuenta que en realidad Iván era un espía que reportaba todo a Yunes Linares.

Mientras avanzaba el tiempo, al cordobés lo fueron dejando solo por las intrigas que desde el gobierno federal hacía Yunes, quien le hablaba al oído al presidente Felipe Calderón diciéndole que Buganza no era el adecuado y que él estaba dispuesto a «sacrificarse». Luego vendría la historia aquella cuando Yunes es finalmente candidato a la gubernatura, pero no pudo vencer al candidato del PRI, Javier Duarte de Ochoa, quien también se jaló a Buganza Salmerón a su campaña y lo hizo parte de su gabinete.

Otro que literalmente fue expulsado del partido que lideraba fue el «Pipo» Vázquez: literalmente le dieron una patada en el trasero y Yunes tomó el control absoluto de Acción Nacional en Veracruz desde 2010.

Se puede decir que Yunes no perdió ante Duarte, sino más bien ante su rival histórico, némesis, Fidel Herrera Beltrán, quien operó desde el Gobierno de Veracruz para dejar a su sucesor. Otro detalle que le ayudó a Duarte es que siendo un candidato de poca edad (asumió la gubernatura a los 37 años, el más joven hasta el momento), muchos jóvenes se volcaron por el proyecto duartista a diferencia de la campaña arcaica, llena de cartuchos quemados y personajes grises que Yunes tenía y no hicieron empatía con los chaviza electoral que ya se movía en redes sociales.

El problema fue que la inexperiencia y ambición de Duarte se fue desarrollando y subestimó a un Yunes Linares derrotado. Algunos aconsejaron al joven gobernador que lo tuviera en control a través de sus hijos (quienes ya entonces participaban activamente en política como diputados, alcaldes o funcionarios federales) o que por lo menos le tuviera vigilado sus movimientos.

Yunes por su parte comenzó una campaña mediática haciéndose aliado de algunos medios de comunicación, como el periódico Notiver; y luego capitalizando eventos violentos como la muerte de periodistas o casos de alto nivel como las desapariciones, una de las ideas más estúpidas que pudo tener el Duartismo para combatir al crimen organizado y que no tardaría en reventar.

Con falta de pericia y además peleado con la mayoría de los periodistas y medios de comunicación (además que el «joven» Duarte ya no era atractivo porque Yunes Linares vendía la imagen del «chavorruco» atlético y metido a redes sociales, reforzado por sus jóvenes hijos), el entonces gobernador comenzó a perder popularidad y se convirtió quizás en el político más repudiado que se recuerde. A esto también se sumó la izquierda que nacía con MORENA, alejada de Yunes y con identidad propia, pero unidos en el odio al PRI.

Para cuando Duarte quiso reaccionar y medirse ante Yunes, éste ya le había recorrido mucho trecho y prácticamente Duarte era imposible de defender. El resto es historia: Duarte hizo una maniobra de última hora para crear una gubernatura de dos años en la que Yunes compitió, pero que finalmente no pudo sostener.

PANISTAS SOBREVIVIENTES

De todos los panistas antes mencionados, algunos de plano se salieron del partido al no comulgar con Yunes Linares y decidieron emprender proyectos en otro lados o continuar con sus vidas como políticos de medio pelo o empresarios. Los pocos que se quedaron fueron jalados por el Yunismo, pero tampoco hicieron plena empatía porque sabían que Yunes tenía un proyecto personal/familiar en mente.

Aparte habrá que decir que en todos esos años desde que Yunes llegó al PAN, los blanquiazules entonces conocieron al verdadero hijo de Soledad de Doblado, al estudiante talentoso pero con problemas de personalidad graves, el violento, el que necesita siempre tener un enemigo presente porque si no, no está completo en la vida.

Esos panistas también ayudaron a Yunes a ganar su ansiado sueño de la gubernatura, pero al final de cuentas fue muy obvio cómo el Yunismo sólo les dio migajas en el gabinete estatal y prefirió darle preferencia a una generación de «neopanistas» leales al Yunato para ir armando el proyecto de heredar la silla a su hijo «Miguel Chiquito».

No es para menos que esos panistas tradicionales entonces hayan decidido romper con el Yunismo una vez que perdieron la gubernatura ante MORENA. Por eso quisieron retomar el PAN de la vieja escuela, pero Yunes Linares se los impidió imponiendo a su gente en la presidencia del partido, así como a diputados locales que se reportan con él directamente.

El asunto es que el Yunismo entró en desgaste natural por el tiempo y porque el gobierno de MORENA (con todo y errores) es la que ocupa la agenda política actual. Escondido en el ostracismo, Yunes Linares opera desde la sombra, pero en los últimos días se ha visto como va tomando fuerza el movimiento de los panistas tradicionales liderados por Julen Rementería y Joaquín Guzmán Avilés, quien busca ser el dirigente del PAN en Veracruz, compitiendo contra Yunes y sus compinches.

En las últimas fechas, Guzmán Avilés ha sumado las fuerzas de los Rementería, Omar Miranda, Enrique Cambranis, Alejandro Salas, Francisco Gutiérrez de Velasco, y hasta de Rodrigo García Escalante, hijo del cacique de Pánuco, Ricardo García Guzmán, quienes son pragmáticos o traidores, pero siempre juegan a ganar.

Por el contrario, el «músculo» que Yunes ha demostrado en los últimos días es sentarse con su exsecretario de Gobierno, el perredista Rogelio Franco Castán, lo que lleva a pensar que si Yunes pierde el PAN, todavía tiene al PRD como premio de consolación para hacerse de un nuevo partido a dominar.

Si Yunes pierde el Comité Directivo Estatal del PAN, el que se encamina en automático a la candidatura a la gubernatura es el senador Julen Rementería del Puerto; el poder de Yunes en el Congreso local se disminuye y le quedarían algunos alfiles como el diputado federal Carlos Valenzuela y la senadora Indira Rosales, que a duras penas logran presencia en las cámaras dominadas completamente por MORENA.

Tarde, pero ya los panistas entendieron que Yunes sólo los utilizó para fines personales y proyectos familiares; después los batea, lo usa, los desecha, como pasó con algunos corifeos a quienes no peló en los dos años que estuvo en el poder.

Queda claro que Yunes quería partido para él solito y sus «chiquitos», y como van las cosas, en una de esas se convierte hasta en militante perredista, donde obviamente le darán la bienvenida porque ya no tienen mucho qué ofrecer como partido.

NOTA PARA PEGAR EN EL REFRI: Ni el gober Kuitlawa ni alcalde Gilipólito. Se les olvidó la investidura de gobernantes y la oportunidad de hacer política con la cúpula de la iglesia y de actuar con respeto (como Fidel con Juan Pablo II o Raúl con el Papa Pancho) ante los líderes de la religión que profesa más del 90% de mexicanos. Vaya manera más torpe. Se les olvida por ideologías muy personales que ya son gobierno y no activistas chairo-ateos; que vivimos en un país muy católico y religioso. Ahí cuando fallezca otro cardenal, les avisan.

OTRA NOTA: Anoche circuló en redes sociales una carta firmada por Eréndira de la Paz Flores Rodríguez, donde denuncia que no le han pagado su salario en la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) desde diciembre de 2018. Lo que no dice Doña Eréndira es que estando en 2018 como subdirectora de Evaluación y Supervisión Escolar de la Dirección General de Bachillerato, en octubre de ese año (antes de que terminara el Yunato) fue promovida a una plaza categoría de Titular B, beneficio que logró en el tiempo en que ella formó parte de la estructura de mandos medios en la pasada administración donde además su papá Uriel Flores Aguayo fungió como subsecretario de Educación. Es por eso que ella está detectada dentro de las 77 plazas que denunció la SEV ante la Fiscalía General del Estado, investigación en la que la FGE no ha actuado.

LA ÚLTIMA PORQUE POR ANDAR CAZANDO PERSEIDAS, ANDO TODO DESVELADO: Algo raro pasa en la oficina del Registro Público de la Propiedad en Boca del Río, pues dicen que están parados todos los trámites de constancias, actas y sólo está el servicio de búsquedas en el tema de la Riviera Veracruzana (que abarca desde Boca del Río hasta Alvarado). Según que la orden viene de Xalapa y desde hace un mes llegó dicha instrucción.

pablojair@me.com
@pablojair