Mamitis, papitis y hermanitis destruyen matrimonios


El afecto entre padres e hijos es normal, de hecho resulta saludable tanto para la consolidación de una familia feliz, como para que los hijos crezcan sin carencias afectivas en su hogar. Sin embargo, todo tiene sus límites, y tal como la falta de afecto puede traer sus consecuencias negativas, el exceso de afecto o ‘sobreprotección’, también puede ser contraproducente tanto para los propios hijos como para los matrimonios.

La sobreprotección y el exceso de afecto: ¿Cómo pueden afectar a los hijos y al matrimonio?
Para tener una idea más clara sobre cómo la sobreprotección y el exceso de afecto, o la ‘mamitis’ y ‘papitis’ pueden afectar tanto la vida de los hijos como de los matrimonios, procuraremos analizar individualmente las consecuencias de esto tanto en el caso de los hijos como de los padres.
En el caso de los matrimonios, aunque no lo parezca este puede ser el detonante para que existan muchos divorcios y las relaciones lleguen a su fin. Ya que, la crianza de los hijos debe ir equilibrada por ambos padres, y cuando el padre o la madre asume un rol sobreprotector con los hijos, se rompe esta armonía, creando discordia y muchas veces discusiones que pueden terminar en separaciones.

En el caso de los hijos, el exceso de protección por parte de sus padres, hará que los mismos no estén preparados durante su adultez para afrontar los retos que trae consigo la vida. Esto, principalmente porque no sabrán ser independientes, y por ende, no sentirán la seguridad ni confianza para resolver los problemas por si solos.
Por lo que, ante cualquier dificultad, siempre buscarán acudir a su figura materna o paterna para que estos le ayudan a resolverlas. Esto además, también puede perjudicar las relaciones sociales y sentimentales. Pues quienes han sido sobreprotegidos o reciben afecto en exceso, podrían confundir la figura de la pareja, con una especie de figura paterna o materna. Y en vez de buscar el amor en su alma gemela, podrían llegar a buscar alguien que solo les resolviera la vida en el aspecto emocional y cotidiano, lo cual no está nada bien.
Así que, si tienes un hijo, procura darle todo el amor necesario, pero no lo protejas en exceso. Pues como padres, somo guías para nuestros hijos, siendo nuestro deber prepararlos y hacerlos autosuficientes para que en la adultez puedan salir adelante y afrontar la vida por sí mismos.
Fuente: www.milcalorias.com